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Lauren Bacall, nacida Betty Joan Perske el 16 de septiembre de 1924 en Nueva York, encarna por sí sola la edad de oro de Hollywood. Falleció en su ciudad natal el 12 de agosto de 2014, a los 89 años, dejando un legado y una mirada inolvidable. Saben, ella no era solo una actriz femenina en la pantalla grande, también era «The Look», esa mujer con voz grave que nadie ha olvidado.
Con toda honestidad, su destino comenzó en un rincón movido del Bronx, rodeada de una familia modesta de inmigrantes judíos. De joven, dudaba entre la danza y el teatro, hasta que su profesor ruso frenó su potencial para la danza. Hay que decir que ya medía 1,74 m – lo suficientemente alta para ser notada, pero no ideal para bailarina.
Les juro, la vida le lanzó más de una vez situaciones insólitas. Se convierte en modelo, aparece en la portada de Harper’s Bazaar, luego navega hacia Hollywood. Y ahí, ¡pam! Howard Hawks decide reinventar el género: una estrella que destaca por su estatura y una voz grave, sensual. El papel en «El puerto de las lágrimas» lanzará su carrera en el cine, al lado de Humphrey Bogart, su futuro esposo.
Francamente, ese encuentro durante el rodaje tiene algo mágico, casi cinematográfico fuera de cámara. Su química hizo latir más de un corazón, y la actriz, con apenas 20 años, se convierte en una idolatría encarnada a pesar de ella. Una niña del Bronx que se convertiría en una leyenda de la que aún se habla hoy.
Lauren Bacall: un ícono nacido en las calles de Nueva York
Nacida Betty Joan Perske, en un rincón no tan glamuroso del Bronx, Lauren Bacall ya llevaba en sí la fuerza de un origen de inmigración judía del este de Europa. Imaginen a una joven mujer hablando yidis en las calles de Brooklyn, que se había abierto camino hacia Manhattan, un mundo muy diferente y exigente.
¿Su familia? Una madre secretaria que soñaba para ella un futuro digno y una educación estricta pero apoyada. Francamente, su trayectoria de joven modesta a modelo para Harper’s Bazaar es prueba de que se puede elevar a pesar de todo. Y, digamos, su imponente altura ya impresionaba.
Comienza su carrera artística en Broadway mucho antes de abordar la pantalla. Pero ahí, el destino hollywoodense no la esperaba con tanta impaciencia. El rodaje a los 18 años para la película de Hawks va a cambiarlo todo. Su mirada y esa voz, es un combo que no pasaba desapercibido.
Un detalle que marca: su apodo «The Look» viene justamente de esa mirada que cautivaba, que tuvo que construir casi a la fuerza por un poco de nervios frente a la cámara. Esa señal convertida en su marca personal ilustra perfectamente sus inicios atípicos en el cine. Tómense el tiempo para descubrir este retrato en Planète+ que se sumerge en esos momentos.
Un camino trazado para el éxito en Hollywood
¿Lo creen? Todo se acelera con un contrato de siete años firmado en Hollywood, un salario modesto pero un potencial enorme. Cabeza baja, ojos alzados… Ese fue su estilo instintivo, pero el director Howard Hawks veía en grande. La moldea, cambia hasta su primer nombre por Lauren Bacall y la prepara para una voz más grave y sexy.
Esta preparación da resultados: sus películas con Humphrey Bogart son míticas: «El sueño eterno», «Key Largo», «Los pasajeros de la noche». Su dúo hace soñar, encantando a Hollywood y al público. No eran solo películas, era un romance compartido entre ellos, concretando el mito.
Pero la carrera de Lauren no termina ahí. Cruza géneros, pasando del cine negro a la comedia romántica con «Cómo casarse con un millonario» o «La mujer modelo» donde mezcla encanto, inteligencia y elegancia, con esa estatura que le daba una presencia impresionante.
También se adapta al teatro, ganando dos Tony Awards gracias a sus actuaciones en Broadway. Con el tiempo, Lauren Bacall se impone también en papeles menos glamorosos pero igualmente memorables, hasta un regreso exitoso en los años 1990 con un famoso Golden Globe por «Lecciones de seducción».
Una vida privada marcada por el amor y la fortaleza
Hay en su vida íntima un lado muy hollywoodense pero también muy humano. Imaginen: se casa con un Humphrey Bogart ya famoso, 25 años mayor, un hombre que rompió sus cadenas por ella, a costa de escándalos y celos.
Su matrimonio en 1945 sigue siendo un símbolo de su época, fusionando amor y carrera con dos hijos: Stephen y Leslie. Después de la muerte de Bogart, su corazón nunca dejó de latir por hombres fuertes como Frank Sinatra – que casi fue Jason Robards, antes de que ese matrimonio terminara en divorcio.
En el fondo, se siente en sus memorias esa fragilidad combinada con una tenacidad indomable. Peleó contra el sistema hollywoodense, a veces ignorada mientras su fortuna crecía lenta pero segura. Es una mujer que, a pesar de su avanzada edad, se impuso con un respeto increíble en el mundo del cine y del teatro.
Por aquí, un guiño a sus lazos familiares desconocidos para el gran público: se dice que fue prima de Shimon Peres, el ex presidente israelí. Bastante loco, ¿no? Si quieren saber más sobre la vida íntima y profesional de Lauren Bacall, este dossier es particularmente rico.
Secretos, anécdotas y colaboraciones brillantes
Ahora, permítanme contarles unas cuantas anécdotas que muestran que Lauren no se parecía a nadie más. Por ejemplo, su famosa mirada habría nacido de un truco para ocultar sus nervios frente a la cámara. Confieso que es un truco de genio, un accidente convertido en símbolo eterno.
Otra cosa: su amistad y colaboración con grandes como Barbra Streisand o Lars von Trier, especialmente en «Dogville». Y su notable regreso a la pantalla cuando actuó en «Misery» junto a Kathy Bates. Ese papel, en sí mismo, le valió un Golden Globe casi 50 años después de sus inicios.
Esta carrera, al medio de varias generaciones de cineastas y públicos, es lo que aún me fascina. Sin olvidar sus compromisos, por ejemplo contra el macartismo, que muestran que no se conformaba con ser bonita y famosa, sino también valiente en sus convicciones.
- 🎬 Sus grandes películas clásicas con Humphrey Bogart: «El puerto de las lágrimas», «Key Largo»
- 🎭 Sus logros en escena: Tony Awards por «Applause» y «Woman of the Year»
- 🏆 Premios: Golden Globe, Oscar honorífico en 2009
- 💪 Compromisos políticos y sociales
- ✨ Anécdota destacada: la mirada que se volvió firma por nerviosismo
Etapas clave y merecidos regresos al centro del escenario
A lo largo de toda su carrera, Bacall atravesó modas y épocas. Desde la clandestinidad de la escena neoyorquina hasta las grandes horas del cine hollywoodense, su edad y su estatura jugaron en su fisiología como actriz especial. Saben, su paso por Broadway en los años 70 y 80 sigue siendo mítico.
También supo mantenerse regularmente presente en el cine, siempre actuando con cierta altivez, en sentido literal y figurado. No fue una estrella circunstancial, sino una verdadera leyenda duradera, reconocida por el American Film Institute entre las cien más grandes estrellas estadounidenses.
Lo que me gusta personalmente es que siguió rodando hasta tarde, encontrando incluso una nueva audiencia gracias a los doblajes en películas de animación. Una manera de tocar un público más joven sin dejar de ser fiel a sí misma.
En 2009, recibir un Oscar honorífico fue el reconocimiento perfecto para una carrera marcada por tantos éxitos y obstáculos. Y en 2026, sigue siendo una referencia, no solo un nombre fijado en la Historia, sino un modelo de elegancia y perseverancia como podemos encontrar en sus biografías.

